miércoles, 10 de junio de 2009

Así son las cosas!!!, Sin resentimientos...

Debo de confesar que toda mi vida ha sido difícil, pero también debo de preguntar ¿Para quién ha sido fácil su vida?. Todas mis hermanas en cada reunión llegan a veces a preguntarme como recuerdas tanto, pues tengo tan buena memoria que a veces ha sido el arma de que va asesinando.

Mi infancia fue dura soy la quinta de ochos hermanos y mi posición me ponía en gran desventaja, primero no congeniaba con las mayores por la gran diferencia de edades, cuando ellas estaban entre los 15, 16 años yo tenia seis años, las otras dos se llevaban muy bien por su cercanía, mientras que las dos menores eran muy pequeñas para entenderse conmigo y a mi hermano le llevo casi 10 años, poco sabia de él, pues cuando lo conocí mi labor era cambiarle los pañales.

La situación económica, social y familiar que me toco vivir, hizo que conociera mi realidad a la edad de 8 años al saber que mi padre se había, perdido en el alcohol, mi madre se había tenido que poner a trabajar en una fábrica y yo tenía que sobrevivir con mis hermanas solas.


Recuerdo muchas cosas de eso, pero más las cosas negativas, que a mi se me hicieron horribles y cuando tuve uso de consciencia me dije a mi misma que eso que yo viví no le iba a pasar a mis hijos.

Pero un día cuando me di cuenta descubrir que tiene mucha razón ese viejo dicho que dice: “Más pronto caí un hablador, que un cojo”, pues me enamore, me case y tuve a mi hija. A la edad de 18 años me di cuenta que la calidad de vida que le estaba ofreciendo a mi hija era casi el mismo, me sentí frustrada y busque una solución, lo primero pensé es terminar mi secundaria, después ya estudiaría una carrera corta y vería en que puedo trabajar.

Revise mis opciones y comencé a estudiar en una escuela nocturna, termine mi secundaria y tengo que agradecer a mis profesores su orientación, pues por ellos me decidí a hacer el examen único con el que entre al CCH Vallejo y pues aproveche las facilidades de La Universidad Nacional Autónoma de México UNAM y termine la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación; Organizacional.

El camino no fue fácil fueron años difíciles y en varias ocasiones considere la posibilidad de rendirme, pero termine, todo tuvo un sacrificio, pero lo peor para mi vino después.

Al enfrentarte al ámbito laboral te das cuenta que no solo necesitas estudiar sino también relacionarte, para poder tener acceso a las oportunidades, cosa que no tuve, pero me supe valer por si sola, gracia al apoyo de Cristina Z, logre colocarme en el mercado laboral no en el área, pero al final era trabajo y remunerado lo que necesitaba en ese momento y todo el tiempo.

Si cambie mi nivel de vida, pero sobre todo mi preparación profesional, no gano la millonada, pero si lo suficiente para solventar mis gasto en tiempos de crisis y poder comprarle lo necesario a mi hija, pues todo lo que he buscado es ofrecerle un mejor nivel de vida.

Para mi desgracia he logrado todo menos darle un mejor nivel de vida, pues resulta que en este último año mi hija me reprocha que por irme a trabajar ella no cuenta con una madre en casa como su demás compañeras.

Ella a sus 14 casi 15 años, siente que lo que yo visualizo como una mejor calidad de vida, ella lo resume a una vida que no quiere motivo por el cual me ha dicho Odiarme:

En términos generales su vida se reduce a: “Una vida sola, con algunas comodidades, pero vacía, sin hermanos, hija única, que tienen padre y madre que se esfuerzan por hacer la feliz y en su afán de lograrlo solo se han ganado su odió”.

Cosa que me duele, pues ella me lo dio a conocer con la letra de la siguiente canción:

CONFESION (interprete Enrique Bunbury)

“ Fue a conciencia pura que perdí tu amor,
nada más que por salvarte.
Hoy me odiás, y yo feliz,
me arrincono pa' llorarte.
El recuerdo que tendrás de mi será horroroso,
me verás siempre golpeándote como un malvao,
y si supieras bien qué generoso,
fue que pagaste así,
tu gran amor.
¡Sol de mi vida!
Fui un fracasao,
y en mi caída busqué el echarte a un lao,
porque te quise tanto, tanto,
que en mi rodar, para salvarte,
sólo supe hacerme odiar.

Hoy después de un año atroz te vi pasar,
me mordí pa' no llamarte.
Ibas linda como un sol,
si se paraban pa' mirarte.
Yo no sé si el que te quiere así se lo merece,
sólo sé que la misería cruel que te ofrecí me justifica el verte hecha una reina,
pues vivirás mejor lejos de mi.
¡Sol de mi vida!
Fui un fracasao,
y en mi caída busqué el echarte a un lao,
porque te quise tanto, tanto,
que en mi rodar, para salvarte,
sólo supe hacerme odiar”


Y es entonces que me cuestiono y digo que hice mal, en que falle, pero creo que en mi caso solo me queda hacer lo que creo correcto, pues a los hijos nunca se les da gusto y como madre solo me queda se la peor del mundo.