lunes, 29 de agosto de 2016

Frente al muelle



Sus ojos profundos, me miran… quieta intento no moverme, no hacer ruido.

La bruma posa sobre el agua quieta, el aire tiene un aroma húmedo, la tierra parece mojada, el muelle une todo. A un costado el hombre me mira con sus ojos profundos y fríos, en sus brazos musculosos enredadas tiene cuerdas de colores fluorescentes (amarillos, rojos, verdes) que sujeta con fuerza en ambas manos.
Sabe que lo estoy mirando, me mira agacha la mirada, con un gran esfuerzo gala las cintas hasta el muelle y las enreda con fuerza. Lo que emerge del agua, me parece increíble, no puedo evitar verlo.
El cuerpo boca abajo de una mujer cuelga de las cintas, su rostro está cubierto por su cabello oscuro y largo, su piel tiene un tono azul; parece muerta, sus manos cuelgan y se pierden en el agua. -Levanto la mirada- el hombre sigue ahí el agua le llega a la cintura, su pecho descubierto desdibuja sus músculos, sus manos están libres da un paso hacia mí.
Son dos mujeres las que cuelgan de las cintas, ambas están colgando del muelle, a cada paso que da el hombre ellas se mueven con el agua, están muertas pienso y despierto enseguida.


Solo unos instantes había dormido.

martes, 14 de junio de 2016

Te haces presente.



Eres como el recuerdo
Que aparece antes del olvido.
En el momento exacto
Antes de ser borrado.

Traes un cumulo de memorias
Ardientes sobre la conmoción
 Y te haces  presente.

Con un aura de moribundo
Navegas en los recuerdos
Pues tu luz señala a un extinto
Que vive dormido
Y duerme al arrullo de la muerte

Fantasma del pasado aun presente
Habitando las cenizas del amor

Que algún día vivimos.


martes, 2 de julio de 2013

Dime mujer. (Tomás Segovia)

Dime mujer dónde escondes tu misterio
mujer agua pesada, volumen transparente,
más secreta, cuando más te desnudas.
cuál es la fuerza de tu esplendor, inerme
tu deslumbrante armadura de belleza.

dime no puedo ya con tantas armas
mujer sentada, acostada, abandonada
enséñame, el reposo, el sueño y el olvido
enséñame la lentitud del tiempo.

Mujer tú que convives con tu ominosa carne
como junto a un animal bueno y tranquilo.
Mujer desnuda frente al hombre armado
quita de mi cabeza este casco de ira
calmame, curame, tiendeme, sobre la fresca tierra,
quitame este ropaje de fiebre que me asfixia,
hundeme, debilitame, envenena mi perezosa sangre,

Mujer roca de la tribu desbandada
descíñeme estas mallas y cinturones de rigidez y miedo
con que me aterro y te aterro y nos separa.

Mujer oscura y húmeda pantano edénico
quiero tu ancha, olorosa, robusta sabiduría,
quiero volver a la tierra y sus zumos nutricios
que corren por tu vientre y tus pechos y que riegan tu carne,
quiero recuperar el peso y la rotundidad,
quiero que me humedezcas, me ablandes, me afemines,
para entender la feminidad, la blandura húmeda del mundo,
quiero apoyada la cabeza en tu regazo materno
traicionar al acerado ejército de los hombres
mujer cómplice única terrible hermana
dame la mano volvamos a inventar el mundo los dos solos
quiero no apartar nunca de ti los ojos
mujer estatua hecha de frutas paloma crecida
déjame siempre ver tu misteriosa presencia
tu mirada de ala y de seda y de lago negro
tu cuerpo tenebroso y radiante plasmado de una vez sin titubeos
tu cuerpo infinitamente más tuyo que para mí el mío
y que entregas de una vez sin titubeos sin guardar nada
tu cuerpo pleno y uno todo iluminado de generosidad
mujer mendiga pródiga puerto del loco Ulises
no me dejes olvidar nunca tu voz de ave memoriosa
tu palabra imantada que en tu interior pronuncias siempre desnuda
tu palabra certera de fulgurante ignorancia
la salvaje pureza de tu amor insensato
desvariado sin freno brutalizado enviciado
el gemido limpísimo de la ternura
la pensativa mirada de la prostitución
y la clara verdad cruda
del amor que sorbe y devora y se alimenta
el invisible zarpazo de la adivinación
la aceptación la comprensión la sabiduría sin caminos
la esponjosa maternidad terreno de raíces
mujer casa del doloroso vagabundo
dame a morder la fruta de la vida
la firme fruta de luz de tu cuerpo habitado
déjame recostar mi frente aciaga
en tu grave regazo de paraíso boscoso
desnúdame apacíguame cúrame de esta culpa ácida
de no ser siempre armado sino sólo yo mismo.

Pasatiempo (Mario Benedetti )


Pasatiempo
Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

Luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque un océano
la muerte solamente
una palabra.

Ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

Ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

Cosas, cosas, cosas...

 12 de mayo del 2010

A veces siento que una serie de emociones me invaden y desbordan de mi pecho, angustia

Confusión


12 de noviembre de 2012
 
Entre hormigas de colores gemido de dolor pase la noche más sensible de mis últimos recuerdo, soñar solo son rafagaz de locura concreta!!!
Las frases en cabeza dejan el sentido romantico y se convierten en destrellos que asustan el sueño.

Hoy al despertar volví a sentí esa molestia.

Hoy al despertar volví a sentí esa molestia.

Y la primera vez que lo hice me causo cierta frustración.
 29 de septiembre de 2009
11:30 am.

Llegue a la cita estaba frente a la puerta, (toc, toc) llame, una mujer me abrió, me indico donde tomar asiento mientras la puerta se cerro. Lo primero fue decir mi nombre ocupación y el asunto que me hizo dar el paso y justamente en ese momento entendí que ni yo lo sabía.

Así que comente todo lo que pude, mi hija, mi marido, la escuela, el servicio, mis maestros, mis amigo, todo lo que me rodeaba hasta mi pobre perro y al final seguía sintiendo esa sensación molesta; que pesa, que se siente en la boca del estomago, en la cabeza, en cada paso que daba, pero que no supe decir que era.
Ella me escucho, pero no se dio cuenta, que todo eso era parte de mi vida actual y no dije nada del pasado de mi vida familia, pues nada de lo anterior me hacia sentir mal.
A todo lo anterior la psicóloga me recomendó tomar reposos, un té, hacer ejercicios con la respiración y me aseguro que en un mes estaría mejor.
Hice todo mi tratamiento, fui ha dos secciones más, lo acepto me relaje, me gustaba mi vida en ese momento, después de un mes de terapia me gustaba más, es más podría jurar que me sentía la mujer más feliz del mundo, pero "Nunca pude decir porque fui al Psicólogo" y la solución que medio "No me ayudo a liberar el malestar que hasta hoy en día siento".
Y cuando lo pienso y lo analizó creo se debe a que nunca pude ponerle un nombre, un rostro, un significado, hasta el día de hoy se que esta allí.