viernes, 22 de octubre de 2010

Platicando conmigo

No diré:

Me duele que no me hables, es feo no saber de ti, Perdóname por se tan necia.

Quiero estar a tu lado.



Diré:

Tu silencio es enorme como el mar,

Tu ausencia es como una espina en el pecho, pequeña pero muy molesta.

Sabes que nunca me canso, no están fácil que me de por vencida.

Quiero conservarte conmigo, pero más allá de lo físico.

Déjame tranquila, pues cada que me haces llorar mi corazón se seca y esto ya no se llama vida sino rutina.

Pero cuando me miras te conviertes en el oasis de este desierto y tus sonrisas iluminan mi día como flores al campo en primavera.

Ya nada importa y disfruto las frutas surgidas en el camino y no importa si es cereza de otros tiempos, o mora con un sabor amargo, al final la Pera ve caer las hojas lo que significa otro inicio de ciclo.