lunes, 18 de abril de 2011

Dulce agonía la mía.

Me di cuenta que tus labios eran fuego
Cuando consumían lentamente los míos.

Comprendí que estaba perdida en tu cuerpo
Cuando tus brazos eran mi refugio, tus labios mi dulce veneno y siempre quería estar en ellos.

Camine en tus caricias como colibrí que vuela libre y decide su rumbo.

Me desaparecía en las pasiones de tu cuerpo al saber que en él me siento viva y al mismo tiempo me consumía lentamente.

Deje de ser libre para ser tuya y al final me di cuenta que era yo quien te tenia al sentir que existe algo más que un sueño.

De Sol a Sol eres parte mía o mejor dicho
Radiante Acaricias Todos mis días con tu presencia.

Pera es el punto intermedio, porque siempre que me encuentras soy Mujer, Caricias Placer en Hérase.

domingo, 10 de abril de 2011

Deslice...

Traducir una caricia en placer es fácil, lo malo es creer que eso es amor.
Decir amor cuando las dudas caen al cielo es lo mismo que ser un ciego aferrado al bastón como único consuelo.
No sé puede decir ser 100 por ciento racional cuando el amor te roba la coherencia a cada momento.
La soledad concurrida asusta lo mismo que los resto de un amor sin rostro sin cuerpo.
Buscar y buscar se convierte en cosa fácil cuando tocas y tocas muros sin encontrar respuestas, cuando lo único que tienes que hacer es mirar a dentro.
Y justamente el rescate, sale de tu cielo!!; los ángeles o manifestaciones reales aparecen a las respuestas solicitadas y dentro de estuches viejos, sonrisas cálidas o caricias frescas, llegan las esperanzas a la vida y no importa el precio, pues en ese momento cuando la adrenalina sube a la cabeza, el costo es lo de menos, con tal de seguir dentro del sueño.
Caminar en el desierto del alma es caminar a tientas esperando una mano amiga que sirva de consuelo, pero cuidado por que ante la desesperanza, no se mira el rostro, ni el alma solo se sostiene el consuelo que se desea y se ve con los ojos de nuestros miedos.

Realidad..

La pesadilla no siempre es cuando uno duerme, puede suceder despierto, justamente en ese segundo que no dejo su cuerpo.
Caminado a paso firme, con el sol radiante
Los individuos se pierden en las telarañas de su existencia
Los monstruos salen de abajo de los deslices
Sus ojos pagaran el precio,
Mientras su alma cae herida atacada por lo prohibido.
Al reclamar el sentido de vida.