martes, 2 de julio de 2013

Hoy al despertar volví a sentí esa molestia.

Hoy al despertar volví a sentí esa molestia.

Y la primera vez que lo hice me causo cierta frustración.
 29 de septiembre de 2009
11:30 am.

Llegue a la cita estaba frente a la puerta, (toc, toc) llame, una mujer me abrió, me indico donde tomar asiento mientras la puerta se cerro. Lo primero fue decir mi nombre ocupación y el asunto que me hizo dar el paso y justamente en ese momento entendí que ni yo lo sabía.

Así que comente todo lo que pude, mi hija, mi marido, la escuela, el servicio, mis maestros, mis amigo, todo lo que me rodeaba hasta mi pobre perro y al final seguía sintiendo esa sensación molesta; que pesa, que se siente en la boca del estomago, en la cabeza, en cada paso que daba, pero que no supe decir que era.
Ella me escucho, pero no se dio cuenta, que todo eso era parte de mi vida actual y no dije nada del pasado de mi vida familia, pues nada de lo anterior me hacia sentir mal.
A todo lo anterior la psicóloga me recomendó tomar reposos, un té, hacer ejercicios con la respiración y me aseguro que en un mes estaría mejor.
Hice todo mi tratamiento, fui ha dos secciones más, lo acepto me relaje, me gustaba mi vida en ese momento, después de un mes de terapia me gustaba más, es más podría jurar que me sentía la mujer más feliz del mundo, pero "Nunca pude decir porque fui al Psicólogo" y la solución que medio "No me ayudo a liberar el malestar que hasta hoy en día siento".
Y cuando lo pienso y lo analizó creo se debe a que nunca pude ponerle un nombre, un rostro, un significado, hasta el día de hoy se que esta allí.

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